BIBLIOGRAFÍA 9: APENDICITIS
Williams L, Hooper P. Cuidados de enfermería de pacientes
con trastornos gastrointestinales inferiores. En: Williams L, Birnie V,
Remington R. Enfermería medicoquirúrgica. 3ª ed. México: McGrawHill; 2007.
p.724-725.
Para la última bibliografía voy a hablar de la apendicitis,
ya que hace 15 días me operaron de apendicitis y es una patología muy normal,
como pude comprobar cuando me operaron a mi, ya que en esa misma noche operaron
a 5 personas más de apendicitis y creo es muy importante saber identificarla
bien y operarla a tiempo para que no haya complicaciones (como me ocurrió a mi).
Como nos muestra el libro y ya sabemos, la apendicitis es la
inflamación del apéndice, la saliente pequeña, semejante a un dedo, que está
unida al ciego del intestino grueso. Debido al pequeño tamaño del apéndice se
puede presentar obstrucción, lo cual acentúa la susceptibilidad de infección. El
proceso inflamatorio resultante produce una elevación de la presión
intraluminal del apéndice.
Los signos y síntomas más comunes son fiebre, aumento de
leucocitos y dolor generalizado en la parte superior del abdomen, dentro de las
primeras horas del inicio del trastorno; el dolor se localiza casi siempre en
el cuadrante inferior derecho en el punto de McBurney, a la mitad de la
distancia entre el ombligo y la cresta iliaca (este es uno de los síntomas más característicos),
estos síntomas vienen acompañados de otros menos frecuentes, nauseas y vómitos
(como me sucedió a mi) y anorexia.
Al explorar al paciente se encuentra rigidez muscular
abdominal leve (resistencia), ruidos intestinales normales y dolorimiento local
del rebote (aumento del dolor cuando se libera la presión después de la
palpación) en el cuadrante inferior derecho del abdomen. El paciente puede
mantener la pierna derecha flexionada para estar cómodo y presentar mayor dolor
si se estira la pierna.
Las pruebas diagnosticas que se utilizan son: una biometría
hemática completa que revela un aumento de leucocitos y recuento de neutrófilos
y el estudio con ultrasonografía o tomografía computerizada que revela un
crecimiento en el área del ciego.
A continuación nos explica como en la intervención terapéutica
al sujeto se le mantiene en ayuno y se somete a la operación de inmediato, a
menos que haya evidencia de perforación o peritonitis. Adoptar la posición de
semi-Fowler puede ayudar a reducir el dolor mientras se determina el
diagnóstico. El personal prepara al paciente para la apendicectomía.
Si el apéndice esta roto, se inician líquidos intravenosos y
tratamiento con antibióticos y la intervención se puede retrasar por 8 horas o
más. Se evita el uso de un paño caliente en el abdomen debido a que el calor
puede aumentar la inflamación y el riesgo de rotura.
Después de la operación, el paciente permanece normalmente
en ayunas hasta que el funcionamiento gastrointestinal regresa y, si el
apéndice esta roto, es posible que se coloque una sonda bucogástrica o
nasogástrica para descomprimir el estómago. Cuando regresa la función
intestinal, la dieta al principio es liquida y se avanza según lo tolere el
paciente. Se deben registrar los signos vitales y datos abdominales para
reconocer signos y síntomas de peritonitis.
Por último vemos como las posibles complicaciones son la
perforación (el dolor es intenso y la temperatura se eleva por lo menos a
37.7º), absceso del apéndice (colección localizada de pus separada de la
cavidad peritoneal por el epiplón o el intestino delgado) y peritonitis, por lo
general se tratan con antibióticos parenterales y drenaje quirúrgico.


